lunes, octubre 14, 2019
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La vejez no da derechos

El Argentino Bienpensante

Hace unos días, la empresa EDENOR, en una actitud coherente con los tiempos que corren y con la nueva realidad de esta Nueva Patria Argentina, sacó el medidor de una vecina de Bella Vista, de 91 años de edad, que había acumulado en el último tiempo una deuda con esa empresa que ascendía a 26 mil pesos.

Obviamente hubo protestas de la anciana y de su familia, pero yo me pregunto ¿En qué dilapidó la mujer esa plata en lugar de pagar por el servicio que le estaban prestando?

¡Es fácil ahora recurrir a la edad de la mujer haciendo una extraña relación espacio – tiempo, típica de la dialéctica izquierdista y retrógrada, para quejarse porque EDENOR, con toda justicia y razón, la dejó sin energía eléctrica!

¡¿Y qué pretendía señora?! ¡¿Qué por su edad la premiaran por no pagar?!

Quisiera saber cómo crió a sus hijos esa mujer, con qué valores, con cuáles preceptos morales, si llegó a los 91 años y no pagó por los servicios públicos. Ya podemos imaginarlo ¡colgándose de los servicios! ¡usufructuando el esfuerzo de otros! ¡riéndose de quienes pagan! ¡aprovechándose de quienes cumplen con su obligaciones!

Señora, debe saber que la vejez no da derechos ¿Esta mujer habrá hecho sus aportes jubilatorios o se habrá jubilado con la “Ley Cristina”? Seguro que está subsidiada con algún plan que le otorgaban a los vagos kirchneristas y ni siquiera fue capaz de utilizar ese dinero para pagar el uso de los servicios públicos ¿Para qué lo usó, señora? ¿Para comprarle celulares de alta gama a sus nietos? ¿Para comprarle zapatillas caras y de marca en lugar de las de plástico destinadas a su clase social?

Y aún falta un detalle que lo dice todo ¿Cuál es el nombre de la inescrupulosa señora?

¡Eva!

Otra obviedad, sus padres, seguramente peronistas, le pusieron el nombre de la mujer que se encargó de envalentonar a las mujeres, de la mujer que pretendió empoderarlas, de la mujer que creyó que las mujeres tenían derecho de ser parte de la política y de las decisiones de la sociedad.

Por supuesto que no me refiero a la Eva de los orígenes de la vida y de la religión, sino a “la Eva” Duarte de Perón (¡Oh, Dios, nuestro Señor ¿por qué tengo que nombrarla?! Perdónenme, lectores, no volverá a ocurrir).

Señora, sus 91 años de una vida dudosa no les dan derechos ¡Les dan obligaciones!

Y otra duda me acomete: ¿Por qué no está trabajando esa mujer? ¿Acaso no se elevó la edad jubilatoria?

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